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14 febrero, 2017 - 5:25pm

Noche para el olvido y el amorío

Los locales tuvieron su mejor partido en años al vencer 4-0 al Barcelona quién ve ya muy lejos el sueño de la orejona.

Una romántica noche en París, Francia un lugar donde muchas parejas en Europa y el mundo asisten para festejar su velada de amor para estas fechas en especial.

En un mes donde el amor y la amistad suelen florecer más, también lo hace el fútbol , pues se celebra el regreso la UEFA Champions League, y en el Parque de los Príncipes había una cita muy especial.

El París Saint-Germain recibía en su casa al Barcelona FC por el juego de ida de los octavos de final de la Champions League.

Los parisinos empezarían con todo el partido y muy temprano en el juego vendría Ángel Di María para poner el primero bajo la llamativa y cálida luna de Francia, con un verdadero golazo del argentino, después de ejecutar un excelente tiro de libre imposible para el portero culé Ter Stegen en el minuto 17 del duelo.

Y antes de que finalizase el primer tiempo Draxler firmaría el segundo en el marcador para que los locales se fueran con una buena ventaja al descanso, en un encuentro donde Messi y sus compañeros no se encontraron durante todo el primer tiempo.

La noche continuaría en París, no tan agradable para los azulgranas como lo esperaban, quiénes estando por debajo del marcador debían hacer un mayor esfuerzo y empezar a descontar distancias contra los franceses.

Pero la inspiración de un hombre habilidoso y de grandes cualidades futbolísticas como las del Ángel Di María, seguirían marcando la diferencia en el cotejo, para esta oportunidad “angelito” se lució con otro autentico golazo de media distancia, el cual se introdujo de manera aniquiladora en las redes barcelonistas al minuto 55 del compromiso.

Y si, la poderosa tridente “MSN” y compañía perdían por 3 goles en el enfrentamiento, en un partido para el olvido de los catalanes, quiénes nunca se vieron con autoridad en el terreno de juego, y sería el “PSG” que volvería a pegar, esta vez de forma definitiva por medio de su delantero charrúa, Edison Cavani en el 71 del complemento, para cerrar y ponerle firma final a una carta de amor futbolística que le recuerda una vez más a todo el mundo del deporte que las distancias cada vez se acortan más y que hasta los clubes más poderosos pueden tener una noche desastrosa llena de goleadas y jugadas que nunca se quieren pasar.

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